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La Coctelera

nopuedomas

Categoría: Biografía

21 Junio 2005

Mujeres finlandesas

Al leer un comentario de Sofía he recordado a la mujer finlandesa que amenizaba, cuando la fortuna jugaba a mi favor, mis trayectos en tren hasta el trabajo.

Era una mujer alta, una cabeza más alta que yo, por lo menos; rubia, con el pelo muy corto; con los ojos claros y grandes, expresivos y vivaces; la boca pequeñita, con los labios sonrosados, finos, delgados, pero perfectamente dibujados; y un cuerpazo de escándalo. Solía vestir minifaldas, con blusas vaporosas, normalmente sin sujetador, o vaqueros, ajustados, con camisetas de algodón también sin sujetador, sobre esto alguna chaqueta o abrigo, dependiendo del tiempo, y zapatos planos. Nunca he visto unas piernas con mejor contorno y piel tan blanca, ni unos pechos más redondos y erguidos como aquellos que se adivinaban detrás de sus camisetas. Nunca deseé tanto ser camiseta como aquellos días que me la encontraba.

Se que es finlandesa porque un día, intrigado por la bella mujer, me aparté un poco del camino de mi trabajo para seguirla y averiguar algo sobre ella. Entró en el instituto, ya no recuerdo bien el nombre, el instituto finlandés para el estudio de la cultura española, o algo así. Igual estoy equivocado, pero creo que no.

Era una mujer culta, siempre iba leyendo clásicos, en castellano, inglés o finés; educada, cedía su asiento si entraba alguna persona perteneciente a los colectivos que agradecen estos detalles, entraba sin empujar al vagón, respetuosa, limpia, pulcra ...

Siempre me quedé con ganas de hablar con ella, pero nunca me atreví. Demasiada mujer para mí. No me la merezco.

Sofía, va por tí, y por la misteriosa mujer; en homenaje a la mujer finlandesa ;) ¿Cómo eres tú?

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20 Junio 2005

Aquellos tiernos años de cuerpos tiernos, prietos y turgentes en el garaje ...

Hace ya tantos años de aquel Verano ....

Mi relación con mi tía María ya había terminado y comenzaba a recuperarme de la depresión que sufría desde que me obligó a dejar de verla .... a todas horas sentía el roce de sus labios cálidos y húmedos ... sus caricias ... que me hacían vibrar ... que me producían latigazos eléctricos por todo el cuerpo ... su cuerpo maduro, sus pechos duros y abundantes ... sus piernas largas, sus muslos prietos y sus caderas generosas, femeninas ... su calor, su fuego ... durante algún tiempo su recuerdo me consumía ....

Aunque no podía dejar de pensar en ella estaba aprendiendo a vivir con su recuerdo, a entenderlo y comprenderlo. Era complicado, después de aquella experiencia tan adulta, tan intensa .... seguir con mi vida de adolescente ... de niño casi, pero la vida seguía.

El calor de estos días me hace recordar el calor de aquellos días. Veraneaba con mis abuelos en un pueblecito de Ávila, no diré su nombre para no dar ninguna pista sobre mi persona ;)

Veraneábamos en una urbanización privada, no muy grande, tan solo una veintena de vecinos, con piscina, jardines .... y el garaje. Garaje comunitario. No muy grande pero lo suficiéntemente amplio, oscuro y tenebroso obsesionarnos y atemorizarnos aquellos años ....

Toda la gente de la urbanización tenía nietos, hijos, sobrinos .... y nos juntábamos una buena panda ... deseaba siempre que llegara el 1 de Julio para verlos a todos otra vez ...

Fanny. Fanny. Unos ojazos negros de 16 años ardientes y vivaces, en un cuerpo moreno tostado por el Sol ... un carácter indomable, alegre ...
Delgada y fuerte .... con unos pechos que empezaban a nacer ... firmes y duros como dos manzanas ... que cambiada estaba desde el último verano, que cambio tan espectacular desde la última vez que la vi siendo tan niña ....

Todos los vecinos teníamos un trastero en el garaje. A veces nos escondíamos en el trastero de cualquiera de nosotros ocultos a las miradas reprobatorias de los adultos ... ouija, prendas, revistas eróticas, confesiones intimas .... que ratos más bien pasados.

Y .... Fanny. Me la encontré a las 4 de la tarde. Sentada en los escalones de la casa abandonada. Con las piernas largas y formadas cubiertas de polvo ... con su bikini rojo que se había quedado pequeño desde que lo compraran antes de venir al pueblo y sus gafas de sol ...

Recuerdo que erecté cuando la vi. No lo pude remediar. Era tan excitante.
Cuando me vio y se percató de mi estado me llamó imbécil y salío corriendo para su casa ....

- Fanny ... espera yo ... - No me escuchó.

Al día siguiente volví. Estaba allí ... con el pelo mojado peinado hacia atrás .... con la piel morena reluciente .... tan bonita ... volvió a ocurrir como el día anterior ... me miró ... sonrió ... se puso colorada ... y me enseñó ...

La llave de su trastero. Azorado, balbuceante, incrédulo ... era aquello una invitación ...?

Se levantó y me indicó que la siguiera ... al tiempo que se llevaba un dedo a los labios solicitando mi silencio ....

Entramos al garaje por el acceso exterior ... no quiso que diéramos la luz para no ser descubiertos .... extremaba las precauciones ... más nerviosa y confundida que yo mismo ...

Entramos a su trastero ....

Cerró la puerta andes de dar la luz para no delatarnos a la presencia de terceros ... echó la llave por dentro ... y por unos segundos noté su cuerpo junto al mío ... su aliento en mi cuello ... mi sexo clavándose en su vientre ...

Encendió la luz ...

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17 Junio 2005

Amiga japonesa

Hoy voy a cenar con una amiga japonesa que me he eché hace unos meses. Vino a estudiar español, y lo habla perfectamente. Dentro de un par de semanas se vuelve a Japón .... la echaré mucho de menos. No, nunca he tenido una relación con ella, sólo somos amigos.

Es una tía muy simpática, su cultura es muy diferente a la española, occidental. No hay día que no me sorprenda alguna de sus actos, y a ella no dejan de sorprenderla los míos.

Me gusta quedar con ella, lo paso bien y sueño con otra vida, con otras costumbres, otro cielo, otro sol ...

Quién sabe ... a lo mejor algún día la sigo al imperio del sol naciente ....

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16 Junio 2005

La ... ¿Mujer? ... qué mirada tan triste ... cuánta soledad ( II )

( Continuación )

Me dijo que la siguiera, atravesamos un recibidor - sala de estar, con un par de sillitas y una mesita de diseño, formas extrañas y de apariencia incómoda, de estas en las que no sabes como sentarte.

Luego seguimos por un pasillo estrecho y largo, a mano izquierda tres puertas cerradas, a distintos intervalos, a mano derecha no había puertas ni ventanas, sólo un muro largo y sobrio. Estaba muy oscuro, una bombilla mortecina iluminaba tanto el recibidor como el pasillo, del que no veía el final.

Jennifer caminaba delante de mí. Tuve la oportunidad de fijarme bien en ella, al menos, de espaldas. La suma de su considerable estatura con sus altos zapatos de aguja ( no, no soy fetichista ;) ) daban vértigo. Mis labios, puestos frente a frente, debían quedar poco más o menos a la altura de sus pechos. Sus piernas largas y con un contorno perfecto, redondeadas, rectas bien formadas, duras como una piedra, se deslizaban sobre una línea invisible por el centro del corredor, haciendo que sus caderas subieran y bajaran rítmicamente con una cadencia relajada, sensual. Su piel negra brillaba a la tenue luz de la bombilla con mil reflejos, los ligueros, que quedaban hacia la mitad del muslo, hacían las piernas aún más largas y excitantes. El corpiño, por la parte posterior, apenas tenía una estrecha franja cubriendo una pequeña porción de espalda, que empezaba a la altura de la cintura y subía hacia arriba. Lo que me permitía admirar sus caderas ... sus nalgas, redondeadas, con forma de corazón, prietas ... curvas imposibles ...

No pude evitarlo y posé una mano sobre su cadera ... bajando ... acariciando .... se volvió sonriendo y me puso un dedo sobre los labios ... luego me dio un beso en la punta de nariz y siguió andando. Llegamos a una puerta al final del pasillo, por la que entramos.

Olía bien ... a rosas .... frutas ... o algo así. La luz seguía siendo muy tenue, la habitación era amplia, las ventanas cerradas, las cortinas echadas y la persiana bajada. En el centro de la habitación, una enorme cama, a mi se me antojaba de 2,5 por 2,5 más o menos. En el tabique opuesto a las cortinas, un armario empotrado, con el frente de cristal recorría la habitación de pared a pared, y a los pies de la cama, una pequeña mesita con una tele y un vídeo. Ahora empezaba no a relajarme, pero al menos si a hacerme cargo de la situación, había música de fondo, chill out o algo así pensé ... bastante marchoso ... no muy alta ...

- Pongo una película, cariño?

- No, no. Por mi no.

- Quieres una copa?

- No, nada, nada. Gracias.

Suponía que entonces hablaría del dinero ... de los servicios ... yo no encajaba con aquello y estaba pensando en como decirle que me iba. Aún me faltaba por ver lo peor, o lo mejor, y no sabía si estaba preparado, si quería hacerlo ... aunque por probar ....

Pero no dijo nada ... mientras me miraba y me sonreía se bajó, más bien que se descalzó, de los zapatos sobre los que andaba subida, apoyó un pie en el borde de la cama, y empezó a bajarse la media ... con suavidad ... despacio ... luego subió el otro pie ... me tendió una mano invitándome ... fui hacia ella ... posé las manos en sus brazos ... la acaricié ... se acercó a mi ... mirándome hacia abajo .... debía resultar ridículo para ella ... tan bajo ... tan poca cosa ... cogí la media por los lados y tiré de ella ... un muslo suave ... prieto ... una rodilla ... la pierna redondeada .... la piel sedosa ... iban quedando al descubierto ... cuando llegué abajo se quitó el corpiño de un movimiento ... giró deprisa ... casi sin darme tiempo a verla ... y atravesó la habitación como una pantera ... con movimientos rápidos, precisos, sensuales ... dejó las medias y el corpiño en el armario ... se volvió bailando ... jugeteaba con el tanguita ... lo bajo ... lo subo ... me lo quito ... no me lo quito ....

Vino hacia mi ... y colocó su mano sobre mi pantalón, sobre la entrepierna ....

- Cariño ... mmmmm ... la tienes muy dura .... vaaaaamos ....

Me empujó a la cama ... y se quitó el tanguita ... era más femenina, dulce, y sensual que ninguna de las mujeres que había conocido ... y .... estaba ... a simple vista ... dos ... tres veces mejor dotada que yo ....

A pesar de que sabía donde había ido, y había elegido libremente, mi libido se cayó por los suelos cuando la vi ....

No podía dejar de sentirme muy atraído por ella ... me gustaba ... pero mi cuerpo no reaccionaba igual .... giró un par de veces delante de mi .... no pude menos de amirar su cuerpo ... la espalda perfecta ... perfectamente curvada en el final ... dando paso a unas caderas femeninas, anchas ... las piernas de mujer ... la elegancia de los movimientos ... los pechos perfectos ... apetecibles ... la piel tersa .... el color negro, el brillo, la tersura ... que la hacían tan apetecible ... y el miembro erecto ... negro ... con el extremo más sonrosado ... ancho .... desafiando la gravedad ... apuntándome ....

Desde aquel momento confirmé mis más intimas convicciones de que nunca estaría con un hombre. No sabía que hacía allí, que me había hecho llegar allí. Tampoco me sentía avergonzado, ni quería salir corriendo de allí y esconderme. No quería mantener relaciones sexuales con ella, pero estaba a gusto, a su manera me gustaba, me sentía atraído, y quería seguir allí, estaba intrigado, me atraía lo desconocido, quería saber cómo era, como se sentía, que pensaba, cómo sentía placer, qué le gustaba ...

Se acercó hacia mi ... le tendí las manos ... la besé en el vientre ... le acarié las caderas, las nalgas ... los muslos .... y ... pasé un dedo por su sexo ... luego cerré mi mano sobre él .... y la deslicé hacia arriba ... hacia abajo ... notaba como su volumen iba aumentando dentro de mi mano ... como se iba poniendo duro ... vertical .... yo no estaba excitado ... y pensé que no podía jugar más con ella, si es que estaba jugando ... aparté la mano ... ella me pasó el dedo pulgar por los labios ... y puso su sexo delante de mi boca ....

- Vamos cariño ... me tienes a cien ....

- Jennifer ... .- No ... yo .....

- Vaaaamos .... sigue .....

- Jennifer ... para, siéntante. Ven ....

- Pero ... no quieres ...? No te vas a desnudar ...?

- No, de momento no ....

- No te gusto cariño ...? Tú me pones a cien ....

- No Jennifer ... siéntate

Se sentó a mi lado, aún excitada. Cogió mi mano.

- Qué te pasa rey ...?

- No Jennifer. Nunca he estado con un ... con una .... con un ....

- Con una polla.

- Puf ! Bueno, sí, eso. Y por el momento no creo que quiera estar. Me gustas, me atraes, eres preciosa ... pero no ....

- Mmmmmmm .... que pena cariño .... me ponías cachonda ....

- Lo siento Jennifer .... bueno ... lo mejor será que me vaya ... cuánto te tengo que pagar ?

- Anda, tonto. Si no hemos hecho nada. No me tienes que pagar nada. Pero no te vayas ...

- No se ... como veas ... he gastado tu tiempo que vale mucho ....

- No seas tonto. Quédate, si no te voy a cobrar.

- Pero no quiero hacer nada ...

- Bueno, pues te quedas un rato, lo que quieras, y me haces compañía. Si yo no tengo nada que hacer.

- Como quieras ...

- Gracias rey ... - Me dio un beso en el carrillo.

- De dónde eres ...?

- Soy brasileña ...

- Llevas mucho tiempo en España?

- No llega al año. Esto es un asco .... .- Los ojos se tornaron acuosos ... - La gente nada más quiere sexo, sexo, la polla por aquí, la polla por allá ... sólo la quieren a esta ... - Se señalaba su, por qué no decirlo, bello sexo.

- Lo siento ....

- Tú no tienes la culpa ... no lo sientas .... eres especial ... sólo quieren vicio, vicio .... estoy harta ...

- Ya ... y por qué no lo dejas? No podrías dedicarte a otra cosa?

- A qué ??? Me has mirado bien ....?? No se hacer otra cosa ....

- Pero no te obliga nadie?

- No cariño ... me obliga la vida ... que tonto eres ....

- Pero te gustan los hombres o las mujeres ...?? Te sientes mujer ...??

- Claro que me siento mujer ...

- Pero entonces ... por qué ...?? Cómo ....?? No querías que te ...??

- Claro tonto ... porque ya que la tengo me aprovecho ... con el gusto que me da que me la chupen ...

- Creo que debo irme ....

- Como quieras ... por mi quedate sin compromiso ... .- Se puso una bata que le quedaba por encima de las rodillas, ahora estaba tan femenina, marcaba sus caderas, su trasero imponente ... sus pechos ...

Lástima que fuera así ...

Tenía cara de pena. Ahora la lujuria, la actuación, lo que fuera, había desaparecido. Y se sentía su infelicidad ... se palpaba la soledad ... era tan bonita ... tan vulnerable ... sentí mucha pena por ella.

Me fui sin hacer ruido ... creo que la oí llorar a mi espalda ....

Luego fui a verla un par de veces más. Ya nunca volví a verla desnuda, aunque seguia insinuándose, tan caliente, tan sexy ... era tan bella que por un momento te olvidabas de su sorpresa ... cuándo te acordabas .... pensabas ... pero qué más da ... si total ... pero nunca fui capaz de mantener una relación con ella.

Me contó sus orígenes, lo que había sufrido en Rio, la esperanza que tenía de ser feliz en Europa y cambiar de vida ... lo sola que estaba ... le pregunté qué hacía en sus ratos libres ... cuando no trabajaba ... me contestó ... qué voy a hacer ??? Estoy aquí ... señalando la habitación .... pero no sales ? No tienes amigos, no ...??

Estaba sola, muy sola. Por lo que me dijo había conocido alguna como ella, que estaban igual ... solas .... al final se contagiaban la tristeza más que aliviársela ... y preferían estar solas .... Jennifer quería un novio, normal, como las demás mujeres, nada más ....

No se que habrá sido de ella. Dónde estará? Espero que encontrara la felicidad .... pero lo dudo ....

El Sábado, habrá que aprobar las uniones homosexuales ....




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16 Junio 2005

La ... ¿Mujer? ... qué mirada tan triste ... cuánta soledad.

Hace unos meses, después de varios meses de abstinencia, navegaba por páginas de relax buscando .... ¿sexo? ¿compañia? ¿cariño? ...

Dicen que un gran porcentaje de las personas que compran "relax" no están buscando sexo.

Siempre he sido contrario a la prostitución. Respeto a las personas que por voluntad propia, sin ningún tipo de coacción, han decidido libremente ejercer esa profesión, y respeto a las personas clientes de estas últimas, pero estoy convencido de que de los cientos de miles de personas que se están prostituyendo en España ( y millones en el mundo ), se cuentan con los dedos de las manos los que lo hacen por vocación.

El caso es que atravesaba un bache y mi moral estaba bastante tocada.

Después de mucho buscar, navegar, excitarme con algunas páginas y fotos, sobrecogerme con otras, asquearme en algunos casos, es asombroso la cantidad de "mierda" que hay por Internet, resistir a la tentación de marcar con todas ellas, no se por qué, decidí llamarla a ¿ella? ... ( con todo el conocimiento ... )

Cuando descolgó el teléfono era bastante agradabe y dulce, supongo que su estrategia habitual para cazar clientes. Me gustó, me convenció, me puso ... pensé por qué no probar? Y concerté una cita con ella.

Llegué muy nervioso, azorado, sintiéndome culpable, a su portal. Una casa señorial, en la calle Serrano. Ahí es nada. Estaba excitado, ya antes de subir, y con el pulso muy, muy, muy acelerado. Me temblaban las manos, me palpitaba el corazón, tenía miedo. Miré repetidas veces a uno y otro lado de la calle, esperando no encontrarme con nadie conocido, hasta que me decidí a pulsar el botón. Me abrió sin decir palabra y entré.

El primer mal trago, portero físico.

- Dónde va?

¿Me escapo? ¿Doy media vuelta? ...

- Voy a .... ver a una amiga ...

- Del segundo X, no?

- Eh .... si. Eso es.

Me miró de arriba a abajo con cara de asco.

- Adelante.

Subí a su rellano. Llamé a la puerta. Oí cierto movimiento y trajín ...
pensé que estaría colocando todo y preparando la función ...

La puerta se entreabrió, no mucho, y por el hueco que dejó una silueta oscura, muy alta, se asomó ... cuando mis pupilas se acostumbraron a la oscuridad pude fijarme algo más ... zapatos de tacón ... ligueros ... corpiño ... piel de ébano .... cuerpo escultural ... inmenso ... piernas largas ... melena negra ... ojos negros ... labios carnosos ... me sacaba una cabeza por lo menos ...

¿Ella? También me miró a mi de arriba a abajo ... y me invitó a pasar.

No se de donde saqué el valor, pero pasé. La puerta se cerró a mi espalda.

( Continuará )

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15 Junio 2005

Ultima experiencia.

Así como conté ayer la que fue mi primera relación con una bella mujer, tengo ganas de contar hoy cuál ha sido la última. Que nadie piense que lo hago por presumir, nada más lejos de la realidad, no soy ningún Donjuan, y cuento mis experiencias con los dedos de las manos, pero aunque escasas, siempre han sido curiosas.

No se si mi atracción por las mujeres maduras se debe a mi tierna, deseada y bendita iniciación, o si ha sido pura casualidad, pienso que yo no lo he buscado, pero la verdad es que entre las pocas compañeras que tenido, la mayoría han sido mayores que yo.

Como decía en mi perfil, vivo sólo desde hace un par de años, gran experiencia ! Animaros, y en cuanto podáis, escaparos. Sólo somos dos vecinos por planta, y ocurre en suerte que mi vecina de rellano es una mujer separada, con cierto atractivo para la edad que tiene ( rondará los cincuenta ), algo rellenita, simpática y muy risueña, madre de dos hijas por añadidura.

Soy asiduo corredor, noble y gratificante deporte y afición que recomiendo.

El pasado 30 de Abril, Sábado, salí a correr a una hora temprana, más o menos las 9 de la mañana, estiré, como siempre, los estiramientos son fundamentales para evitar las lesiones ( aunque como veremos no hacen milagros ), y empecé a correr. Empiezo siempre a un ritmo lento, unos 5 minutos por kilómetro, y cuando noto los músculos calientes, el motor bien engrasado, aprieto un poco hasta los cuatro treinta - cuatro cuarenta por km. Llevaba una media hora corriendo cuando empecé a sentir unas ligeras molestias en el gemelo derecho, bastante molesta, y en el centro de la espalda. Tengo una vértebra lumbar hundida, de nacimiento, lo que a veces me provoca un intenso dolor en la espalda. Aguanté un par de minutos más, pero como ambos dolores iban en aumento, preferí no arriesgarme, ya que además llevaba media horita corriendo, y dejarlo para mejor ocasión, y me fuí renqueante para casa.

Entré al portal y llamé al ascensor, entré, y pulsé el botón de mi planta, 3ª. El ascensor tiene una barra en el lateral derecho para agarrarse, y aproveché la barra para intentar estirar el gemelo. Ni qué decir tiene que estaba congestionado, colorado, sudando ( empapado en sudor, soy de sudoración fácil ). Noté que el ascensor se movía y no presté atención al display que marca la planta y el sentido de la marcha. El ascensor se detuvo. Como notaba el músculo ( gemelo ) tirante y me dolía el estiramiento, mantuve la posición, si se cierra, ya volveré a abrir, pensé. A los pocos segundos el ascensor hizo efectivamente un intento de cerrar la puerta, pero alguien introdujo su pierna entre los sensores y se quedó en eso, en un intento.

Al sentir la presencia de una persona, me asusté, intenté bajar la pierna todo lo deprisa que pude, pero se quedó encajada entre la barra y el cristal de la pared del ascensor, con el impulso que había tomado caí hacia atrás, más bien giré sobre la pierna que tenía levantada y quedé semicolgado de la famosa barrita.

Entonces fue cuando por fin pude mirar hacia arriba ... y me encontré a mi risueña vecina, riéndose a carcajada limpia.

Desencajé la pierna como pude y me levanté, bastante cortado por la situación. Ella no paraba de reir, pasó al ascensor y me puso una mano, descuidadamente, sobre el pecho.

- Que gracioso estabas !!

- Hola Ana ( nombre supuesto ;) ) Estaba estirando. He estado corriendo y empezaba a sentir calambres en el gemelo y necesitaba estirarlo. Todavía lo tengo un poco agarrotado.

- Uy si. Pobre. A ver, deja que te ayude, donde te duele.

- No tranquila. Si no es nada.

- Si no es molestia hombre ...

El ascensor llegó a la tercera planta.

Salimos al rellano, ella empezó a hurgar en el bolso buscando las llaves mientras yo metía la mía en la cerradura y empezaba a girarla. Continuó hablando, de espaldas a mi puerta, mientras buscaba las llaves.

- Anda, ven, sabes? Acabo de dejar a las niñas con su padre. Van a pasar el fin de semana con él ... así que ... yo hice un curso de masajista hace tiempo, ven que te pongo en forma el gemelo.

- No, Ana, en serio, que estoy bien.

La verdad es que no estaba bien. Empezaba a sentirme bastante mal, pensándolo mejor. El corazón aún no había descansado lo suficente, debido a la carrera, e incrementó su ritmo repentinamente debido a la inesperada oferta. Sentí el sudor frío, un vuelco en el estómago ... y una repentina opresión bajo el pantalón de deporte ....

- Venga, pasa - Había encontrado las llaves y había abierto la puerta mientras la contestaba.

La verdad es que nunca me había fijado mucho en ella, como hice entonces. Llevaba unos vaqueros ajustados, que no la marcaban una mala figura, algo rellenita, como comenté antes, pero siempre he sido de los que prefieren que sobre a que falte .... sin embargo tenía muy poco pecho, llevaba una especie de camiseta ajustada, y únicamente se marcaban los pezones ... iba sin mallicaje, supongo que por las horas, y aunque no era guapa, no dejaba de tener su encanto. Rubia de bote, creí adivinar, el pelo largo, los ojos verdes, la nariz algo aguileña, pecosa, tenía cierto aire travieso ...

- No, no, Ana, no creo que estuviera bien, yo ....

- Ja, ja, ja ... Anda este ... pero qué no estaría bien ... ? Si sólo voy a darte un masaje ...? Qué te crees ?

- Ya, perdona, no se si me has interpretado mal, yo quería decir que ...

- Me cogió de la camiseta, sacó las llaves de mi cerradura, y tiró de mi hacia su casa.

Cerró la puerta cuando pasé. Era la primera vez que pasaba allí, olía bien, que diferente de mi casa de soltero. Estaba todo ordenado, en su sitio, limpio ...

- No Ana, que fíjate como vengo, que estoy todo sudado, que te lo voy a poner perdido ...

- Chisssss !! Calla, ven .- ... me llevó diréctamente a su dormitorio .... .- Descálzate, quítate la camiseta, y túmbate ahí, que ahora vengo - Señaló a la cama.

La situación era demasiado para mí. Hasta ahora había conseguido disimular la erección gracias a la camiseta, siempre me han gustado bastante holgaditas, pero si me la quitaba, se descubriría el pastel ... cómo iba a quedarme así delante de mi vecina? Estaba alucinando, no sabía que hacer ....

Ana volvió con una toalla en la mano, los pies descalzos.

- Pero todavía estás así?

- Es que ....

Arrojó la toalla sobre la cama y me subió la camiseta .... me la quitó ... y se quedó mirándome ...

- Así que era por eso, no? ... Ja, ja, ja ... si es la cosa más normal del mundo, cariño .- Me acarició en la mejilla y en el pecho, y me empujó hacia atras para que me sentara en la cama. Se arrodilló para quitarme las playeras.

- No, no, Ana, eso no puedo permitirlo, por favor, ponte de pie. - La obligué a levantarse y me descalcé, me quité los calcetines ... Me sentía sucio, todo sudado, medio desnudo, con aquella erección, en casa de una desconocida, que vivía enfrente de mi puerta ... estaba aturdido, no sabía como comportarme.

Me indicó con un gesto que me tumbara boca abajo. Me eché sobre la cama, me giré y busqué una posición lo menos incómoda posible ...

- Te duele? .- No sabía si se refería al gemelo o a ... así que tiré por la opción más lógica.

- Tengo el gemelo un poco agarrotado, si, me da miedo que me de un calambre ...

- No ... quiero decir ... tu .... al estar boca abajo y como estabas .... que si te molesta ....

Me quedé cortado, aplasté la cabeza contra la almohada. - No. Estoy bien.

Noté que se sentaba a mi lado en la cama, me secaba con la toalla. Luego me hizo alguna caricia en la espalda, y empezó realmente a darme un masaje en un gemelo, luego en otro ... poco a poco fue rebajando la intensidad del masaje ... y notaba sus manos subiendo y bajando por mis muslos ... la espalda ... los brazos ... cada vez estaba más excitado ... entonces una de sus manos comenzó a juguetear con el elástico del pantalón ... metió un dedo y lo movió de derecha a izquierda ... luego metió la mano ... me estremecí de placer ... me puse rígido por la sensación ....

- Chissss !!! .- Dijo muy bajito .... metió la otra mano debajo y comenzó a deslizar el pantalón hacia abajo ... me puse de perfil para que no se atascara ... mirándola a ella ... Ana puso especial cuidado en no hacerme daño cuando llegó a la altura de mi sexo ... y me bajó el pantalón hasta los tobillos ... yo me lo quité del todo con un ligero movimiento de la pierna .... ahora me sentía en la gloria, estaba genial después de correr, del masaje, desnudo delante de una mujer que me atraía y muy excitado ... me incliné hacia delante y la besé con fruición ... la acaricié la nuca los brazos ... no quiso esperar y empezó a desnudarse ... yo la ayudé ... ya no podía aguantar mucho ... afortunadamente ella también se había ido excitando con el juego, el masaje, la exploración .... y no quería esperar .... me empujó hacia atrás ... y se sentó encima de mí ... no me habia equivocado como pensara antes en el rellano ... tenía unos senos redondeados, muy pequeños pero muy bien formados, con los pezones rosados, como garbanzitos, duros como una piedra, y apenas sin aureola, el cuerpo pequeño, las piernas recias, algo rellenita, con apenas celulitis, todavía tenía los muslos prietos ... la piel tersa ... la acaricié la parte anterior de los muslos, las caderas ... ella se apretaba, se introducía más en mi ... me dejé llevar .... la dejé hacer ... cerré los ojos y me eché hacia atras .... notaba su ligero peso sobre mi columpiándose, subiendo, bajando ....

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14 Junio 2005

Trabajo vacío

Mi primera entrada en mi primera bita, la he puesto esta mañana desde el trabajo. Narraba en ella mi primera experiencia; sexual, si; real, sí. Creo que ha sido a modo de liberación, a pesar de lo que disfruté y lo que significó para mí era demasiado joven, trece años, como para no haberme dejado tocado el subcosciente de alguna manera, algún dia descubriré cual.

El caso es que llevo unos 8 meses con prácticamente nada que hacer en el trabajo. Y estoy harto. Empiezo a estar estresado. Comienzas navegando, chateando, estudiando cosas que te interesan; pero terminas aburrido, desquiciado y deprimido. Ultimamente estoy pensando en cómo rentabilizar mi tiempo, mientras trabajo ( aunque poco ), aquí. Ya que tengo bastantes horas muertas, como emplearlas en algo de provecho y lucrativo, y a ser posible que ofrezca posibilidades de continuidad en el tiempo para tener una alternativa el día que me echen, que llegará, cuando se den cuenta de que llevo ocho meses sin trabajar, y no es que yo no quiera, no, es que mis jefes se han olvidado de mí y no me dan trabajo.

He pensado en trabajar como freelance, y hacer mis desarrollos desde mi trabajo ( soy informático ), pero no encuentro nada, he buscado algo pero poco. Ultimamente pienso en escribir, para ser escritor, claro, no escribir por escribir, y lo he intentado un par de días, pero aquí no termino de concentrarme, y cada vez que pasa algún compañero tengo que hacer Alt+Tab ( a la velocidad del rayo, ya tengo mucha práctica ), pero se me va la inspiración. No quiero que sepan a qué me dedico. Es cosa mía.

Si se te ocurre alguna idea, algún consejo .... tanto para llenar mis horas, como para elevarme la moral, please .... los espero, siempre que sean serios ... ;)

Mientras ... creo que seguiré dejando alguna entrada por aquí, así voy puliendo mi estilo, y empiezo a sentir que escribo. En breve os contaré mi última experiencia ... fue hace cosa de un mes o así ...

Señores, todos aquellos menospreciados en sus trabajos, dados de lado, que no puedan con vosotros y no acaben con vuestra dignidad. No deprimios, ánimo y a la lucha.

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14 Junio 2005

Mi primera experiencia

Era un chaval con trece años, y, supongo que como cualquier otro
chaval de trece años de cualquier lugar del mundo, estaba completamente
salido, desquiciado, diría yo, obsesionado.

Pero había algo particularmente enfermizo en mi caso. Estaba rodeado en mi familia por mujeres bellas, explosivas, sensuales, que me volvían loco. No,
no pienses mal, siempre he respetado sobremanera a mi madre y a mi
hermana, las mujeres a las que me refiero, eran mis tías, hermanas de
mi madre, y alguna que otra prima, pero, entre todas ellas, destacaba,
a la que llamaré, para evitar que nadie la reconozca, por ejemplo ...
María, un nombre común, corriente, bastante popular. Mi tía María .... una
mujer de armas tomar ... morena, pelo corto, ojos grandes, cuerpo
escultural, labios carnosos ... no os podéis hacer idea de como me ponía.

Además, yo andaba en aquella edad, con trece años, en que para ella aún ...
aunque por poco tiempo ya ... era un niño. Recuerdo con veneración, con
ilusión, con nostalgia, una tarde que subí con mi madre a su casa, y claro,
por la confianza que tenía con su hermana ( mi madre ), y la inocencia de su sobrinito ( yo ), no la importó recibirnos con una especie de camisón transparente ... eso si, y unas braguitas negras. No se como pude disimular
la erección que me produjo nada más abrir la puerta, la sangre que, extrañamente, y de forma contraria a lo que se dice comúmmente, fluyó toda hacia mi cara. Hasta entonces nunca había visto a una mujer desnuda delante de mí ( ni siquiera a mi madre, muy pudorosa ), y aquel camisón no ocultaba nada. Ella tendría por aquel entonces unos 38 o 39 años, 40 quizá, no me voy a poner a echar cuentas ahora, era una mujer de esas que respeta el tiempo, que han nacido asi, lozanas, prietas, comía en abundancia, sin privarse de nada, nunca había hecho dieta ni deporte, pero así era ella, una belleza natural, y naturalmente conservada.

Tenía el cuello largo, ancha de hombros, espalda recta, erguida, bien formada, hombros redondeados, brazos esbeltos, delicados, piel suave, oscura, brillante ... ancha de caderas, de cinturita estrecha, piernas largas, rectas, bien formadas ... vientre plano ... y ... nunca olvidaré ...

Me estoy yendo del tema. Mi primera experiencia ... sucedía que mi tía María vivía a una manzana de mi colegio ... que su hija, mi prima, estudiaba en instituto público, y yo, en colegio privado, gracias a lo cual, había una hora de diferencia entre mi hora de entrada, y la de mi prima ... que podía aprovechar perfectamente para hacer una visita a mi tía.

La idea se apoderó de mí. Soñaba a todas horas con ese momento. No comía, no dormía, no estudiaba, no jugaba. Si alguna vez a alguien se le
ha podido diagnosticar una enajenación mental transitoria, ese alguien fui yo. Llegué a mezclar la imaginación con la realidad. Llegué a pensar que
si hacía esa visita, mi tía María caería rendida a mis pies, y pasé horas, días, semanas, meses, recreándome en aquel momento, ideando excusas para visitarla, ideando maneras de seducirlas. Llegué a pensar en quitarle sus llaves a mi madre, entrar a escondidas a su casa y asaltarla con cloroformo, a rogarla, a abordarla nada más entrar en la casa sin darle tiempo a reaccionar, a excitarla de las maneras más estúpidas pensando que así lo conseguiría ... el caso ... es que entre toda aquella maraña de ideas, fue una, y sólo una, bendita inocencia, la que consideré que funcionaría.

Tras varios intentos frustrados, ( siempre me detenía temblando en el portal ). Un día llegué a pulsar el botón. 9X. Nada. 9x. Estaba a punto de
venirme abajo. Nada. 9X ... no hizo falta volver a pulsar.

- Digame ?
- Tía ! Soy yo.
- Anda, que sorpresa, sube.

Con los nervios subí andando hasta el 9º. Llegué sudando, congestionado, jadeante ... e histérico. Gracias a la tontería de subir andando los nueve pisos pude achacar mi temblor, mi balbuceo, mi nerviosismo, al esfuerzo de la subida.

Allí estaba yo. Ella y yo. Por fin. Solos. Cerró la puerta a mi espalda.

- Pasa, pasa, cariño. Qué haces por aquí ? Qué sorpresa? - Me acarició la cabeza. Más nerviosismo. El más mínimo roce de sus manos, de sus labios, era una delicia y una tortura para mí. Un sueño y una pesadilla.

- Nada, que he salido pronto de casa y como no entro hasta las 3 y media, pues por hacer tiempo, digo voy a ver a la tía. Qué haces?

- Viendo la tele. El culebrón.

- Ya has comido?

- Si, con tu prima, antes de que se fuera al cole, hace ya un buen rato. Siéntate. Quieres una coca cola? Galletas?

- No, no. Nada, si me voy ya ... - Me levanté para irme. Desquiciado.

Hasta ese momento ni me había atrevido a mirarla, miraba al suelo, a la tele, las puertas, el techo. Me quedé, como cada vez que la veía, hechizado, enamorado, excitado. Tenía el pelo un poco más largo que de costumbre, y algún mechón le caía sobre los ojos. Espectacularmente negros, grandes. No llevaba nada de maquillaje, y tenía los labios húmedos, brillantes, entreabiertos ... sin quererlo me invitaban a besarla, a acariciarla ... Vestía un pijama de felpa, y si, y no por ello me ofrecía menos morbo, una bata de guatiné. Sólo podía intuir su cintura, bien marcada por el cordón de la bata, y el pecho, que como siempre, sobresalía prominente.

Finalmente, extrañada por mi presencia, por mi comportamiento, por mi estado, se sentó a mi lado, y me espetó.

- A tí te pasa algo. Qué te ha pasado? Te han pegado? Te han robado?

- No, que va.

- Qué te pasa. Mira que llamo a tu madre.

- No, por favor ! Que no me pasa nada.

- Venga, cuéntamelo.

Bueno. Finalmente, temblando, atemorizado, treméndamente excitado, intenté mi plan.

- Tia. Quería hacerte una pregunta.

- Qué pregunta.

- Espera. Tienes que prometer que no se lo vas a contar absolútamente a nadie. Ni al tío. Ni a mi madre. Ni a la abuela.

- No puedo prometértelo sin saberlo. Ni necesitas luego la ayuda de tus padres.

- Nooo ! No voy a necesitar la ayuda de nadie. Prométemelo.

- Bueno ... no se ...

- Tía !! Por favor !! Prométemelo ...

- Vale. Te lo prometo.

- Ni al tío. Sobretodo.

- Por qué a tu tío no? Es mi marido .. cómo no ...

- Joooo. Tia, por favor.

- Vaaaale. Te lo prometo. Venga, que te pasa, necesitas ayuda ...

- Puf ... es que me da mucha verguenza decírtelo ...

- Anda. Si has venido hasta aquí y te lo he prometido. Ya has hecho lo más difícil. Venga.

- Puf ... no puedo.

- Por qué ? Has hecho algo? Te ha pasado algo?

- Es que ... es sobre ... quería saber si en tu opinión ... la pregunta es ...

- Vamos !!!!

- Tía ... es que tengo que desnudarme para preguntártelo.

Plof !!! Creo que fue como un tremendo jarro de agua fría para ella. Se quedó blanca pese a su fabuloso y espléndido moreno. Se le quitaron todas las ganas de saber qué es lo que me pasaba, se arrepintió de haber prometido ... creo que hasta se sintió un poco mareada.

- Tia??

- Qué has dicho ...? ... Pero ... por qué ...? Anda, tú pregúntamelo primero.

- No. Al final ... me va a dar verguenza ... si no es así ... tendrás que verme y cuanto antes mejor ...

- Vale. - A duras penas consintió. Me dio su permiso para desnudarme. - Pero qué es lo quieres preguntarme ? Si es por tí, para que no pases un mal trago que te va a dar verguenza.

Estaba decidio. Una vez puesto el plan en marcha estaba como borracho. Las dudas habían desaparecido, el temblor era inaprecialbe ... y ahora ... de pie delante de ella, sentada en el sofá, ligeramente inclinada hacia delante, podía admirar el nacimiento de sus pechos, terso, suave, incitante, sus labios ... su nerviosismo ante lo que se la venía encima me excitaba más ....

Me quité el jersey, la camisa ... comencé a desabrocharme el pantalón ...

- Pero te tienes que desnudar del todo? No puedes preguntármelo ya? Anda, tonto, no sigas. Qué querías preguntar?

Me dedicó una de sus mas fabulosas sonrisas, me cogió de la mano, me acarició el brazo ...

La miré a los ojos. Completamente ciego ya. No la hice caso y me quité los pantalones ... Lógicamente, dada la situación, yo estaba ... completamente ... lo cual no había manera de ocultarlo ...

- Mira como estás ... claro !! Si es normal !! Pobrecito !! Desnudándose delante de mí, pues como vas a estar, si tengo yo la culpa ..... anda, vístete, vístete ...

Se tapó los ojos, estaba avergonzada, muy nerviosa ... y ... como descubrí más tarde ... también muy excitada.

- Tia. Mírame ... la supliqué ... Ya no puedo dejarlo. Necesito terminar de desnudarme para preguntarte lo que quería ... no me frenes ahora ... con lo que me ha costado.

Me miró a los ojos ... muy apesadumbrada, averzonzada ... y ... sin darme tiempo a reaccionar .... deslizó rápida y suavemente mis sleeps ...

Me quedé completamente desnudo delante de ella. Ahora ya no sabía que hacer, que decir, estaba allí, desnudo, excitado ... y descontrolado ...
Antes de que pudiera hacer nada, lo que tenía que pasar ... pasó ... digamos ... que .... estallé, descargué, me alivié ...

Cayó sobre su bata, el sofá, sus manos, mis piernas ... Quedó todo perdido. Ahora no sabía donde meterme. Me sentía como un auténtico imbécil. Quería morirme. Estaba rojo de la verguenza, ardiendo, creo que me subió hasta la fiebre, las piernas me fallaban no podía moverme, ni para taparme, ni para limpiarme, ni fui capaz de pedir disculpas ....

Mi tía María se levantó ... cogió un cleanex y se limpió la bata, la mano ...luego intentó limpiarme a mí ... sin mediar palabra ... cuando sentí sus manos sobre mi piel, su vista fija en mi sexo, arrodillada ante mí ... luego se levantó. Me tomó de la mano y me llevó hacia el baño. Yo andaba como podía ... sin mediar palabra todavía ... me indicó que entrara a la bañera, descorrió del todo la cortina y abrió el grifo, buscando una temperatura adecuada, abrió el bote del gel y sacó una esponja ... comenzó a mojarme con la ducha ... principalmente en las zonas donde más me había manchado ... cada vez estaba más excitado ... estaba tan cerca de mí, mirándome acariciándome ... estiré la mano y la puse en su cintura ... ello siguió haciedo ... la desaté el cordón de la bata ... y la abrí ... desabroché lentamente los botones de la chaqueta del pijama ... muy lentamente ... como si no quisiera que se diera cuenta ... como si cualquier movimiento brusco o rápido pudiera estropearlo todo ... y abrí la chaqueta ... Si alguna vez he sido feliz, inmensamente feliz, si alguna vez he disfrutado con el sexo, si alguna vez he amado a una mujer, si alguna vez he deseado a una mujer, si me dijeran que eligiera con qué mujer volvería a estar ... sin lugar a dudas sería ella, en alquel instante. Nunca había podido llegar a suponer, a imaginar, lo bello, lo excitante, lo sensual, lo dulce, lo tierno que podía llegar a ser el cuerpo de una mujer ... como ya he dicho antes ... tenía unos pechos grandes, pero no excesivamente grandes, redondos, bien formados ... erguidos todavía ... los pezones negros estaban como dos piedras, enhiestos, excitados ... la aureola negra era grande, con un granulado más grande ... los acaricié ... por primera vez los acaricié ... luego me incliné hacia delante y los besé ... los lamí ... ella se había olvidado ya de la ducha y me acariciaba la espalda, la nuca, las nalgas ... la quité completamente la bata y la chaqueta y la besé en el cuello, en los labios en los pómulos .... supongo que pese a todas mis fantasías, todas mis lecturas, todo mi afán, toda mi voluntad, resultaba inexperto .... pero hacía lo que podía ... luego me agaché en la ducha ... la bajé el pantalón y las braguitas todo a la vez ... habría sido muy bonito hacerlo despacio, primero los pantalones, acariciarla ... besarla ... luego las braguitas ... pero no era el momento, ni la ocasión ... me quedé embelesado mirándola ... esas curvas, esas caderas ... su vientre ... su ombligo ... su sexo poblado .... acaricié con mis dedos su vello ... intrigado por un momento .... investigando, curioso ... pero fue solo un instante ... estaba tan excitado que podía volver a pasar lo del salón .... pero esta vez no quería perderlo ... quería que fuera para ella y para mí ... estaba desbordado .... me puse de pie ... la besé ... la tomé por las caderas y comencé a buscar su sexo .... torpemente ... pero ella me guió .... me ayudó .... entré en ella .... estaba cálida y húmeda .... se movía ... acercándome ... alejándome .... creo que nunca he sentido tanto placer como en aquel momento .... la apretaba contra mi, la besaba en los pechos, la lamía, mordisqueaba ... ella me acariaba el cuello, la espalda, los testículos .... sentía sus jadeos, su calor, su excitación .... y fue como el estallido de una bomba nuclear ... una explosión de placer sin límites ... grité ... tuve varias convulsiones ... noté sus temblores ... sus estremecimientos que me excitaban más aún prolongando mi placer ....

Luego nos quedamos quietos ... abrazándonos ... besándonos .... yo miraba su cuerpo ... cada rincón de su maravilloso cuerpo ... quería estudiarlo, memorizarlo para siempre, para no perderlo nunca ... para poder volver siempre que quisiera a aquel recuerdo y volver a gozar con su recuerdo ...

Nos fuimos a su habitación ... giró unas fotos de mi tío, de mi prima ...

Ya en la cama ... y algo más calmado ... aunque no bastante todavía ... pude distrutar durante un rato más de sus caricias, de su calor, de su dulzura, su pasión ... de su fuego ... de su cuerpo ... me enseñó lo que la gustaba .... como quería que la acariciara, que la besara ... moldeé, modelé su cuerpo, memoricé cada curva en mis manos, su sabor, su textura, no podía saciarme, aquella nueva fuente de la que había empezado a beber parecía inagotable, mi sed insaciable ... quería más ... y ella era generosa y me ofrecía y me regalaba su bien más preciado, su cuerpo, su calor, su entrega .... su amor ...

Hoy hace 17 años precisamente de aquel día. Llevaba una temporada pensando en comenzar mi blog ... y hoy ... como cada 14 de Junio desde entonces, recordando aquel momento tan inmensamente feliz, he quedido dedicarle mi recuerdo con inmenso cariño y agradecimiento. Va para tí, tía María ... un beso enorme.

Quizá cuente otro día como cambiaron nuestras relaciones desde entonces ... lo mal que me sentía cuando veía a mi tío, a mi prima ... como me avergonzaba en los encuentros familiares ... pero a pesar de todo nunca me arrepentiré de lo que pasó aquel día. Gracias a ella aprendí a amar, a entregarme y a disfrutar. Un beso, tía María.

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Sobre mí



Madrileño, entrando en los 30.

Inquieto, rebelde crítico, apasionado, respetuoso, liberal, demócrata, republicano y amante de la lectura.

La maravilla de la creación: la mujer, qué bello ser !

Soltero, independizado desde hace dos años, y con muchas ganas de vivir, pasional, romántico y morboso.

Abierto a relaciones !!!!

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